EL CARISMA DE
LAS HERMANITAS DE LA “ANUNCIACIÓN”
EN LA NUEVA
EVANGELIZACIÓN
“La fidelidad al Carisma de nuestros Fundadores
consiste en la relectura original en función de las circunstancias del
“aquí” y del “ahora” que nos ha tocado vivir”.
La carta primera a Timoteo (4.14-16), nos
invita a reflexionar sobre nuestro Carisma, que se identifica en cada
miembro como un acto profético y se hace realidad al recibir las
Constituciones de la Congregación.
El concilio Vaticano II en (P C. 2 b.).
Que teniendo en cuenta nuestro Carisma particular, no lo descuidemos, sino
que lo reconozcamos y lo mantengamos fiel al espíritu propio de nuestra
Fundadora, así como las sanas tradiciones y todo aquello que corresponda al
espíritu propio del Instituto.
El Documento de Puebla, nos pide
que sea necesario que reflexionemos sobre nuestro propio Carisma para
descubrir su riqueza y captar su alcance, esto es lo que tenemos que hacer
nosotras como pueblo de Dios frente a la Nueva Evangelización.
De esta manera nuestro aporte será tanto más
eficaz, cuantos más fieles nos mantengamos al Carisma particular y al
espíritu de nuestra Fundadora, releído de cara a las necesidades de nuestro
tiempo.
Dios sucita en la Iglesia personas a quienes da
una gracia y una moción especial, bajo la cual han de servir a su Creador y
a sus hermanos, sobre todo a los más pobres. Esto es lo que hace que Nuestra
Madre Berenice consagre su vida y oriente sus virtudes al servicio
de los hermanos, sin limitarse a una raza o a una condición social.
No se debe olvidar que la gracia Divina se da
siempre a una persona humana, enmarcada en un ambiente social concreto al
cual debe iluminar.
Así es como en Nuestra Madre Berenice nace la
idea, de que las Hermanitas puedan dedicarse a la Formación de la niñez y
la juventud en todos los lugares y ambientes.
Hoy la Nueva Evangelización nos
interpela y esto supone un redescubrimiento del Carisma inicial, que con
toda su carga y con todo su dinamismo, debe ser profundizado y
desarrollado constantemente en sintonía con el Cuerpo de Cristo en
crecimiento permanente según el querer de la Iglesia.
El algo que no se debe olvidar nunca por parte
de nuestra Congregación y de sus miembros, a lo largo de su existencia.
Cada generación y aún cada Hermanita está
llamada a SER más que a HACER, una aportación original al Carisma inicial. En la
vivencia de nuestro Carisma y para responder a las exigencias de la Nueva
Evangelización, necesitamos confiar en el Señor, creer en Él y
comprometernos con el Evangelio, que se encarna en la vida, y que haga
parte de nuestras actitudes.
Estamos frente a una nueva realidad, se pierde
la Fe, se pierde el entusiasmo Evangelizador, ante las urgencias pastorales
nos sentimos comprometidos a formarnos para el trabajo que debemos asumir
en la Nueva Evangelización.
Olvidamos que Cristo es la fuente y origen de
todo Apostolado (Cnst. 73) y olvidamos que nos pide ser testimonio vivo de
su mensaje evangélico.
Fundadora de la Congregación de las Hermanitas
de la Anunciación
MARIAJULIA
Al terminar el siglo XIX, el 14 de Agosto de
1898, fecha del nacimiento de Madre Maria Berenice, la historia
y la fisonomía de Colombia estén marcadas por acontecimientos y
vicisitudes. La guerra de los “1.000 días” que estalla precisamente en
1899, azota fuertemente a Colombia; todos los rincones de la Patria están
en crisis. En Salamina, Caldas, tierra natal de María Ana Julia, hay
expectativas, angustias y escasez de recursos.
Dos días después de su nacimiento el 16 de Agosto es bautizada en la
parroquia de Nuestra Señora de la Inmaculada, recibe el nombre de MARIA
ANA JULIA, hija primogénita de Antonio José Duque Botero y Ana Berenice
Hencker Risther. La bautiza el Párroco José Ramón Buitrago. Sus abuelos
paternos son los padrinos y guiadores de la fe de la pequeña niña.
Amor, cariño, comprensión, tenacidad son los elementos del ambiente
familiar que rodean a Julita como cariñosamente la llaman. Estos factores
influyen en su carácter y personalidad.
El 31 de Octubre de 1902 recibe el sacramento de la Confirmación,
administrado por el Padre Hoyos. Se aumenta la gracia de Dios, da muestras
de piedad, de fortaleza. El espíritu Santo la prepara para a entrega
heroica de su vida.
INFANCIA
Su
crecimiento es armónico y revela cualidades: es inteligente, delicada,
sensible, firme de carácter y con una extraordinaria habilidad para la
pintura, el bordado y la música.
Cuando Maria Ana Julia cumple 15 años inicia
los estudios en la escuela de Doña Pachita; es reconocida por la
responsabilidad y la convivencia con el pequeño grupo de estudio. Los
primeros intentos de lectura los realiza con su abuelo paterno Juan José Duque,
las lecturas preferidas son las de la vida de Santos y Ermitaños.
Muestra especial inclinación a la piedad religiosa, a la solidaridad y al
socorro de las personas necesitadas, actitud que aprende junto a sus padres
a quienes el pueblo aprecia por la servicialidad y caridad.
De los juegos infantiles recuerda los disfraces; le gusta este juego porque
se puede disfrazar de monjita y enseñar lo que antes ha leído en la vida de
los Santos. Su padre no ve bien este juego porque se acostumbra a querer
mandar siempre. Un día de fiesta la abuelita materna, contrariada la saca
de la sala, la golpea con unas ramas y le exige otro estilo de juegos.
Por lo que se refiere a las capacidades y dotes para el estudio, cuando
Maria Ana Julia ingresa al colegio de las Hermanas Dominicanas de la
Presentación, ya sabe leer, escribir y balbucear algunas oraciones. En el
colegio se respira un espíritu de comunidad propio para su crecimiento
humano y espiritual. Aprende con facilidad; todas las clases y tareas le
parecen importantes, es fascinada con la clase de religión.
Cuenta María Ana Julia, que en la casa de campo, vio una puerta cerrada con
candado y como esto no era costumbre le llamo la atención y trato de
abrirla; en ese momento, un poco contrariada, llega la tía y la amenaza con
su papá; ella responde con altivez; mi papá no es un animal bravo. Mete la
mano entre el candado y con mucha violencia lo parte. Se fracture un dedo;
por orgullo no cuenta lo ocurrido ni pide remedio. El dedo le queda torcido
para toda su vida.
Su padre es socio de una fábrica de chocolates, situada en el
corregimiento de Posito. Aquí encuentra María Ana Julia su misión; se
esmera por compartir las clases de religión y catequesis. Exige a los
empleados, por turno, asistir a la instrucción. Como fruto de este trabajo
hay exigencias de buen comportamiento, práctica de ejercicios de piedad y
otros.
TODA
PARA JESÚS
Ama a Jesús con locura infantil. A la edad de tres años se escapa, a media
noche, para acompañar a su Jesús que está solito en el Sagrario de la
Iglesia. Al ser sorprendida por su padre, reconoce que lo que más le duele
es que no puede volver donde “Aquel” que le atrae con tanta fuerza.
En el colegio se inicia la preparación para la Primera Comunión y es la
primera en estar en lista. Tiene deseos ardientes de recibir a Jesús en su
alma. Se prepara a conciencia para el encuentro; hace de este día el más
grande de su vida.
En la preparación le ayudan directamente dos personas: Doña Berenice, su
madre, que tiene la tarea de inculcar el amor a Jesús, a la madrecita del
cielo, y la práctica de las virtudes. Y Madre María Escolástica, religiosa
de las Hermanas Dominicas de la Presentación, que imparte la doctrina y el
catecismo. María Ana Julia se siente emocionada cuando le hablan de Jesús
Eucaristía, dice, que no conoce nada del Amor Sacramentado, pero que va
entrando en unos anhelos íntimos que no sabe expresar ni comprender.
Llega el 7 de Septiembre 1905. Vestida de
blanco, rostro radiante, con deseos de recibir al Jesús en su corazón. Lo
recibe y que coloquios… de rodillas, con sus con sus manos unidas adora,
contempla al Amor de sus amores. Está feliz porque puede recibirle
diariamente. Es el día de su entrega generosa y de su pacto con Jesús.
María Ana Julia, demuestra que es toda una mujer, capaz de fijarse metas,
de dar la palabra y cumplirla. Escribe al convento del Carmelo en Bogotá,
pidiendo su ingreso; quiere ser contemplativa, quiere ser toda para Dios.
CAUTIVA POR LA BELLEZA DE DIOS
La vida de colegio transcurre dejando huellas
de servicio. Al terminar las clases, se apresura a otros salones; allí se
ejercita como maestra; con dulzura y paciencia enseña a los más pequeños.
En otros momentos visita a Jesús Sacramentado.
Inventa sus oraciones; de estación en estación contempla el Vía crucis. La
pasión y muerte de Jesús la impresiona, se afianza en la vocación
Carmelitana.
Es amante del silencio, de la contemplación y
la penitencia. Las vacaciones le encantan porque en la finca puede encontrarse
con la soledad deseada y experimentar la vida de Ermitaño que antes ha
leído. También organiza reuniones familiares; prepara y anima bailes y
veladas. Tiene sus amigos, entre ellos a Roberto Botero, quien se fija en
ella con gran admiración.
Pero el Señor tiene sus planes... está en clase
de bordados y una fuerza extraña, dice ella, la hace salir y llegar al
confesionario de la capilla del hospital. Después de hablar con el padre
confesor, este concluye diciéndole: Ella no entiende; sin embargo, cumple
la voluntad de Dios manifestada en el Sacerdote.
Inicia los preparativos para el ingreso. Don
Antonio José, no está de acuerdo que opte por la vida religiosa
porque es la primogénita, pero acepta y apoya su decisión. Doña Berenice se
convierte en su apoyo espiritual, da consejos, ayuda a arreglar el
ajuar y demás preparativos para el ingreso a la Congregación de las
Hermanas Dominicanas de la Presentación, el 20 de Diciembre de 1917.
POR LOS CAMINOS DE DIOS
María Ana Julia, quiere clausura,
contemplación y Dios le pide servicio activo. Como siempre, acepta la
voluntad de Dios, aunque tenga que sufrir mucho.
Ya entre las Dominicanas de la Presentación
recibe el nombre de Berenice. Viene la lucha, siente que se ha equivocado
de camino, pide luces, orientaciones, consejos y todo concluye en que no
debe apartarse de la Voluntad de Dios; debe olvidarse del deseo de ser
Carmelita; Dios la quiere en la Presentación.
Entre noches oscuras y luces de días, realiza
el apostolado. La obediencia le pide ser educadora en San Gil, Ubaté, Rio
negro, Manizales, Fredonia y Sansón. En esta tarea es bondadosa, servicial,
creativa; se entrega del todo a esta actividad. Tiene un arte especial para
enseñar, mezcla la suavidad con la templanza.
En 1935 la Congregación de las Hermanas
Dominicanas de la Presentación se organiza en Provincias. Hermana Berenice
pertenece entonces a la Provincia de Medellín. Presta sus servidos como
auxiliar de Postulantes, de Novicias y encargada de las jóvenes Profesas.
El amor a Dios la urge, la vida de unión con Él
la apasione, no sabe cómo corresponder a tanto amor. Es exigente consigo
misma. En 1942 hace en privado 17 votos, entre ellos el de hacer la
Voluntad de Dios, momento por momento; realizar cada acto
lo más perfectamente posible; vivir la caridad en todas sus facetas; amar y
hacer amar a María… Votos que cumple con mucho amor. Se impone penitencias,
hace entregas de donación total. Se deja cautivar por Dios y responde con
servicios generosos a los hermanos; encuentra en ellos al mismo Cristo.
Afirma más tarde: “ellos, mis hermanos, son mi Cristo en la tierra; por Él
les entrego toda la riqueza de mi ser entero”.
VIVIR LA CONTEMPLACIÓN EN EL MUNDO
Su ideal de retirarse a la soledad para servir
mejor a Dios, se convierte ahora en un contemplar a Dios en el hermano. La
gente, la Iglesia, los pobres, la mujer desamparada la necesitan aquí y
ahora. Hermana Berenice se entrega con celo misionero. Visita el barrio
Guayaquil de Medellín, donde están los preferidos del Padre: Los pobres.
Aquí saborea la dulzura de Dios, disfruta de su fragante perfume.
Este lugar es llamado ‘peligroso”, nadie se
acerca a ellos, y ella con amor ingenioso, busca tiempo para visitarlos,
comparte el mensaje de Jesús, realiza catequesis, los prepara y consagra
para la Esclavitud Mariana. Se hace una entre ellos.
Su celo es devorador. Se le ve corriendo tras
la aventura del riesgo; llega a las fabricas: en Coltejer organiza a los
trabajadores; hombres y mujeres, y por turno asisten a las reuniones; les
enseña el amor a Jesús Eucaristía; también los consagra a la Madre
Celestial.
El amor a Maria es desbordante. Quiere hacerla
conocer más y más. “Ella es el camino más corto para llegar a Jesús”, dice.
Visita clínicas, hospitales, obras sociales, algunos barrios de la ciudad.
Emplea un mes en cada sector para la preparación espiritual. Los induce al
conocimiento y amor al dueño y dueña de los corazones.
Para preservar las jóvenes del ambiente
peligroso de los barrios San Miguel y los Angeles, Monseñor Joaquín García
Benítez, Arzobispo de Medellín, pide a Madre Maria Inés, Provincial de las
Dominicanas en Medellín, buscar una hermana que enseñe bordados, pintura,
música, religión, etc. Hermana Berenice es la encargada para esta misión.
Con gusto, dedicación y, ayudada por las jóvenes Profesas, inicia la tarea.
Y aquí habla Dios… Algunas de las jóvenes piden más tiempo de clase;
quieren conocer a Jesús, seguir su camino, extender el Reino, dar la vida
por los hermanos.
Desde 1938 Hermana Berenice siente la
insistente llamada de Dios que le pide la fundación de un instituto. Ella
en oración, como peregrina en la fe, esquiva esta vos que ahora se hace
realidad: se necesita una Congregación para jóvenes de escasos recursos.
EN ABSOLUTA POBREZA
Ser contemplativa y ahora otro camino. ¿Qué
quiere el Señor? ¿Por dónde le quiere conducir? Una noche está en oración,
las mociones del espíritu están claras. El Sagrado Corazón de Jesús se
manifiesta: “TE LO PIDO TODO”. Este “Te lo pido todo” es la clave de su
querer. Hermana Berenice está preparada para ofrecer el holocausto y se
entrega sin reservas a su Divina Voluntad.
¿Por qué, si quiere ser contemplativa, le pide
una Congregación activa - contemplativa? Aquí está su Fíat. Hágase, Señor,
como tú dices; aquí me tienes, soy toda tuya.
Hermana Berenice pide a Madre María Inés reciba
a las jóvenes inquietas en la Congregación de las Dominicanas de la
Presentación y además escribe a varios Institutos solicitando la admisión.
Todas las puertas se cierran; la respuesta siempre es negativa.
Cuanto le duele este rechazo e indiferencia.
Su generosidad en el sacrificio la lleva a
iniciar con Jesús la subida al Calvario. La Eucaristía es su fuerza. María
es su modelo. Da inicio a la obra con severas reservas. El 14 de Mayo de
1943 llegan 12 jóvenes, los tesoros ocultos de su Jesús Amado. Son pobres,
morenas, sin estudios y sin dinero, pero son las llamadas, las
Predilectas.
La casa de fundación, enclavada en una
barranca, lleva el nombre de Escuela Domestica”. Viven en absoluta pobreza.
Esta hermana pobreza se convierte en la riqueza del Instituto. Cada joven
trae consigo lo que desde su pobreza puede aportar. Para sostenerse
económicamente venden gelatina de “pata”, lavan y planchan ropa; hacen
tejidos. La alegría, la oración y la fraternidad se convierten en
características del pequeño grupo.
Presenta a Monseñor Joaquín García Benítez las
inquietudes respecto a la obra y recibe apoyo total. En la impulsa con
decisión y se compromete con la fundación: “Empecemos ya”. Viene luego la
purificación de la naciente Anunciación y una verdadera tempestad se
levanta, Monseñor García conjunta la tormenta desatada y la sostiene con
brazo fuerte. Considera la Obra como la niña de sus ojos. El 3 de
Octubre de 1950 otorga
el decreto de erección canónica, que la constituye en Pía Asociación de
Hermanitas de la Anunciación. El 2 de Julio de 1953. Según rescripto No.
8382, concede la Aprobación
Diocesana.
Madre María Inés, que también concibe la Obra
como inspiración Divina, apoya incansablemente a la Hermana Berenice, hasta
llegar a corresponsabilizarse con ella. Se convierte en maestra, consejera
e indudablemente en cofundadora. En los momentos de incertidumbre está a su
lado.
Cuando se cree que todo marcha, encuentra
oposición, desacuerdo; es llevada a Francia para que se olvide de la
‘Escuela Doméstica’. Todo lo ofrece con amor. No quiere apartarse de la
Voluntad de Dios y obedece amorosamente aunque le cueste. Con todo y por
todo da gloria a Dios.
Entre lágrimas se despide. Sale en 1946. Deja a
las negritas, así las llama, las deja en las manos de Dios. El las conduce.
Son las bases de la Congregación que ahora queda en la incertidumbre.
Llegan las humillaciones, el sacrificio y la cruz y ellas, como columnas
firmes, se mantienen, lo aceptan todo porque están convencidas de que la
Obra es de Dios.
Madre María Inés permite que tres Hermanas de
la Presentación las acompañen en el proceso formativo.
Por su delicado estado de salud, en 1947, la
Superiora le da orden de regresar a Colombia. Ya recuperada, se dedica al
apostolado de la acción Católica, organizada por el Excelentísimo Señor
Sebastián Baggio, Nuncio Apostólico en Colombia, quien con su celo
apostólico, comprensión y lleno de entusiasmo por la gloria de Dios, quiso
impulsarla y siendo conocedor de la Obra de la Anunciación en estos
tiempos, la apoya y reconoce su valor dentro de la iglesia.
En este trabajo apostólico de la acción
Católica conoce a Monseñor Antonio Sanaré, también Nuncio en Colombia. Por
designios Providenciales nace el aprecio y la confianza que su Excelencia
tiene para con ella y su Obra. Son grandes amigos y su presencia se hace
sentir con las orientaciones en el momento que asume las directrices de la
Congregación. La asesora en el trámite de la Aprobación Pontificia y de las
constituciones.
Hermana Berenice se afianza en la entrega
generosa. La confianza sin límites ya es abandono en la Providencia, El 7
de Octubre de 1950, su Congregación le permite dedicarse a la fundación.
Madre Teresa Augusta, Superiora General de las Dominicanas de la Presentación,
le expresa el deseo de continuar la incipiente Obra con estas palabras: “No
hay nada en el mundo que sea más Voluntad de Dios”. Encuentra unos grandes
números de seguidoras del Señor.
Con los permisos necesarios, el 23 de Octubre
de 1953 viste el hábito y hace Votos Perpetuos como Hermanita de la
Anunciación.
El 25 de Marzo de 1958 su Santidad PíoXII,
otorga el “Decretum Laudis” a la Congregación. Es una gracia de Dios. A los
15 años de fundación, la Iglesia acoge a la pequeña Anunciación bajo su manto
maternal. Madre María Berenice, en gratitud a este privilegio, además de
las plegarias de alabanza, organiza un Congreso Eucarístico.
EL AMOR NO TIENE LIMITES
Las integrantes de la nueva Congregación
asimilan el ardiente celo por la gloria de Dios y el bien de las almas,
transmitido por Madre María Berenice.
El primer servicio apostólico que se realiza,
es el cuidado de los niños en
los hogares de las familias ricas de Medellín. Sabe Madre María Berenice
que la familia es signo y fermento del amor de Dios y de la Iglesia y que
los niños expresan la ternura viviente de Dios mismo.
Apremiada por la caridad y en la medida de las
necesidades, confiando siempre en la Providencia, como andariega audaz,
inicia obras a favor de los poseídos; organiza talleres para mujeres; abre
escuelas populares, jardines de infancia; evangelización permanente,
catequesis en las parroquias y otros.
Su lema es estar presente donde haya una
necesidad eclesial.. Va por todos los sitios dejando las “Mensajeras del
amor”, los “Ángeles de los niños” y junto a ellas a Jesús Eucaristía. Las
dificultades, la pobreza, la falta de preparación son superadas por la
confianza y el abandono en la Providencia.
No le falta visión para extender la Obra. Llega
a España, Ecuador, Perú, Venezuela. El amor de Dios la urge; la hace salir
de sus límites; en la Curia Romana la llaman “Loca”, título que
acepta porque se siente “loca de amor a Jesús Sacramentado”. Según
ella,
los actos que realiza no son suficientes para corresponder el Amor.
Comprende que la mies es mucha y los obreros
pocos. Nuevamente escucha la voz del Señor que le pide la fundación de una
comunidad para jóvenes afroamericanas. Con el apoyo de Monseñor Jesús Antonio
Castro Becerra, Obispo de Palmira, el 15 de Agosto de 1957 funda las
Hermanitas Misioneras, dedicadas a evangelización en los lugares donde
otros no van. Las mujeres morenas o mejor negras, son marginadas de
la sociedad; son las más pobres entre las pobres, víctimas de la exclusión
de la vida religiosa de la época.
Abismada en el pensamiento de Dios, descubre
otra necesidad social en la Iglesia: los niños de la calle, los jóvenes en
cárceles y reformatorios. Con el apoyo de Monseñor José Paupini, Nuncio
apostólico de Colombia, funda el 8 de Diciembre de 1965 en Fontibón,
Distrito de Santa fe de Bogotá, a los Hermanos “Domus Dei”. El ideal de
estos jóvenes es gastarse por Cristo, por la Iglesia, en donación total al
servicio de los hermanos.
UN SOLO CAMINO: EL AMOR
Madre Maria Berenice muestra el camino
caminándolo: Vive toda la vida con amor unitivo: “Amor que se da y amor que
se recibe... A más amor, más amor con Dios. A más unión con Él, más
perfección...”
La base de su espiritualidad es el amor. Él
dentro de su vida, Jesús Eucaristía y el eco de su ser y que hacer, la
Virgen Maria en el Misterio de la Anunciación.
En la introducción del libro “Espíritu de la
Anunciación”, se encuentra un testimonio que resume su vida de amor.
“Felices las almas a quien el impulso de amor las lleva a gastarse, sin
contar, por la gloria de Dios. Su única preocupación: el BAUTISMO de AMOR,
sufrir un martirio de AMOR y morir de AMOR. Cuando el amor triunfa en el
alma, esta posee una sola regla: La Voluntad del PADRE, a ejemplo de
Jesús”.
Vivencia las cualidades de la Hostia: BLANCA,
evita toda falta voluntaria; PEQUEÑA, vive en profunda humildad; OCULTA, en
el silencio de la misión vive en alegría; REDONDA, realiza cada acto con
amor y perfección.
Su ser y que hacer Mariano lo vive desde el “He
aquí la esclava del Señor”, el “Ecce Ancilla Dómini” de Maria. Quiere pasar
la vida siendo su eco de humildad, de silencio pleno de amor y de entrega.
De estos tres pilares de su espiritualidad se
desprenden las virtudes que indudablemente la llevan a la santidad:
extraordinaria capacidad de fe; probada esperanza; amor caritativo que la
lleva a servir en comunión a todos los hermanos; amor a la cruz, al
sacrificio, a la inmolación; oración contemplativa, de adoración y
reparación; profunda humildad y sencillez, silencio, paz, anonadamiento y,
con otras virtudes, el amor incansable por su Madre la Iglesia.
UN NUEVO REGALO: LA CRUZ DE LA
ENFERMEDAD
En el transcurso de la vida, Madre Maria
Berenice sufre grandes quebrantos de salud. Los últimos 14 años de
existencia queda reducida al lecho de inmolación. En esta época, el Señor
le concede lo que tanto anheló: Ser Hostia, ser victima; gastar la vida
como los cirios en el altar y consumirse, gota a gota, en el amor.”
En el silencio de la celda, continúa ejerciendo
el apostolado de la sonrisa, de la amabilidad, de la entrega. Se convierte
en mensajera de paz, fortaleza del débil y luz del vacilante.
El dolor de la enfermedad es unido a la
inmolación Eucarística, que se convierte en donación total. Lo expresa
desde lo más profundo de su ser: “Yo no envidiaría sino este bien. El de
consumirse como una vela encendida, día y noche, en su Santa presencia;
todos los momentos de vida que me quedan... Para agradecerle la ardiente
caridad que nos da testimonio de su amor, permaneciendo cautivo hasta la
consumación de los siglos”.
Cuando la Congregación celebra las bodas de Oro
de fundación y Madre
Maria Berenice está próxima a cumplir 95 años de vida, el 25 de Julio de
1993, a las 2 y 20 de la tarde, rodeada del cariño de sus hijas y entrega
total, queda como un cirio consumido en los brazos del Padre.
EL ÚLTIMO ADIÓS
Los Medios de Comunicación se presentan, la
prensa anuncia el fallecimiento de esta insigne mujer Colombiana. Muchas
personas desfilan reverentes ante sus despojos mortales y susurran “Ha
muerto una Santa”. El ambiente de serenidad, de paz y oración confirma
dicha exclamación y es expresada con el gesto de introducir en su ataúd
pequeños mensajes, implorando favores del cielo.
En la capilla de la casa Madre es colocado su cuerpo. Las celebraciones
Eucarísticas son continuas y presididas por Prelados y Sacerdotes amigos,
representantes de los lugares donde la Congregación ejerce la misión.
Se deja 3 días en velación. Las tres familiares
religiosas: Hermanitas de la Anunciación, Hermanas Franciscanas Misioneras
de Jesús y Sacerdotes Diocesanos que pertenecieron al grupo de hermanos
Domus Dei, dan el último adiós a su Amada Fundadora. Manifiestan
gratitud filial con gestos de amor, unidad, oración y cantos de alabanza.
El féretro es acompañado por sacerdotes,
religiosas de la Presentación, otras Congregaciones, grupos apostólicos,
benefactores y amigos. Las alumnas de la Normal, Anexa la Anunciación y
miembros del batallón hacen guardia de honor.
Con la presencia de autoridades civiles,
religiosas y militares se realiza el sepelio el 28 de Julio a las 3 de la
tarde. La solemne celebración es presidida por Monseñor Joaquín García
Ordóñez, Obispo Emérito de Santa Rosa, concelebrada por Monseñor Héctor
Rueda Hernández, Arzobispo de Medellín y otros Prelados y Sacerdotes.
Después del póstumo homenaje su cuerpo es
sepultado en la Cripta o “Lugar de Encuentro” de la Casa Madre. Para su
tumba pide se escriba el epitafio: “La Voluntad de Dios”, que sintetiza lo
que vivió:
“Tu Voluntad no más.,. Oh Jesús mío!
Tu Voluntad en padecer o en calma,
Tu Voluntad en hielo o en estío
Tu Voluntad no más... Señor del alma!
Que una mano después grabe en mi tumba:
LA VOLUNTAD DE DIOS”.
La luz no se apaga. Queda encendida para
iluminar el caminar de quienes con amor filial y gratitud a la Iglesia,
continúan la Obra del Corazón Eucarístico de Jesús.
COPIOSA HERENCIA EN LA IGLESIA
Hoy sus seguidoras, las Hermanitas de la
Anunciación, dan respuesta en formas concretas mediante la evangelización y
promoción de la niñez y juventud; la pastoral y misión en barrios y aldeas
pobres, testimoniando entre ellos el Evangelio.
Estaacción evangelizadora la realizan en 11
países: Perú, Ecuador.
Venezuela, Panamá, Uruguay, Nicaragua, México, Costa de Marfil, Italia,
España y en Colombia se encuentran las Provincias de: Nuestra Señora de la
Anunciación en Medellín; Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá; San José,
en Cali, Sagrado Corazón de Jesús, en España y Madre Maria
Berenice, en Ecuador.
Actualmente la Congregación la conforman 472
Hermanitas de Votos Perpetuos, 76 Junioras, 39 Novicias, Ii Postulantes y
14 ASpirantes, cuenta con 110 comunidades Locales y 8 Casas de Formación localizadas
en diferentes países.
En el servido de animación de las Superioras Generales, o
Congregación está enriquecida por Madre Maria Berenice:
Madre
Carmen de la Eucaristía, (1967 - 1972); MarIa Victoria del Crucificado
(1972 - 1990) y actualmente 1-lermaníta Emma Pérez Hidalgo (1990 -
2002).
Desde la relectura del carisma yen fidelidad a
la Iglesia, cada Superiora General procura dar respuesta al carisma
fundamental y congregacional enriqueciéndolo con las exigencias del aquí y
el ahora que piden los signos de los tiempos.
La comunidad del cielo está formada por 75 Hermanitas que gastaron su vida
en servicio a la Iglesia y a los hermanos y han dejado huellas de virtud
para las generacionos actuales y futuras.
Servir, acoger, evangelizar es para la
Hermanita de la Anunciación la razón de ser de su vida religiosa, desde un
testimonio de vida simple, sencilla, humilde yde profunda experiencia de
Dios.
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